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DICIEMBRE DE 2007

 
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Editorial

Fuera de la Ley

Escena de "FUERA DE LA LEY" de Manuel Romero, estrenada en 1937.
Con Marcelo Ruggero, José Gola y fotografía de Gerardo Huttula .

La ley, en este caso, es la número 17.741, de fomento y regulación de la actividad cinematográfica en la República Argentina, internacionalmente reconocida como modelo para el desarrollo de las cinematografías nacionales.

Reformada hace 13 años y fruto del trabajo conjunto de todos los sectores de la industria, en el cual cada interés está considerado, solo necesitaría actualizarse en relación a nuevas tecnologías creadas o por crearse.

Lamentablemente todos quienes hacemos cine en la Argentina, estamos hoy prácticamente fuera de esta ley.

Muchas son las anomalías de todo tipo respecto a la legislación vigente que sustentan esta grave consideración, pero a partir de la falta de Consejo Asesor, Organo de Co-gobierno del Instituto Nacional de Cine, desactivado desde hace 6 años por distintas circunstancias que nada tienen que ver con la ley, ya todo acto del INCAA se encuentra viciado de por sí.

Al respecto, cabe recordar que esta ley en su artículo 5º, dispone que sea el Consejo Asesor el órgano encargado de aprobar o rechazar los actos que el presidente del INCAA ejerza de acuerdo a las atribuciones conferidas en el artículo 3º, incisos a, g, k y m; siendo así mismo el Consejo quien debe designar los Comités de Selección para la clasificación de los proyectos que aspiran a obtener los beneficios de la ley.

Tal como fue cada vez informado en este mismo espacio, DAC solicitó por todos los medios legales e institucionales a su alcance normalizar esta situación.

La última etapa de la historia data de hace 18 meses cuando designados los miembros del Consejo por las entidades respectivas de cada sector mediante prolongadas deliberaciones previas, acuerdos y actas finales refrendadas en la sede del INCAA, y pese a que oficialmente se informo que dichos representantes habían sido puestos a consideración del Poder Ejecutivo de la Nación para su nombramiento, lo cierto es que hasta el día de hoy el Consejo Asesor fue nuevamente congelado.

Mientras tanto, como ha venido sucediendo en los últimos años, las autoridades del INCAA continúan tomando todo tipo de medidas que afectan la distribución del Fondo de Fomento y los intereses de las partes sin ninguna forma válida de consulta a la gran mayoría de los diferentes sectores involucrados.

Ahora mismo, en medio de la inocultable y evidente crisis a la que ha conducido esta prolongada y como mínimo imprudente actitud, trascendidos periodísticos mencionan nuevas futuras medidas inconsultas con las que, como parche, el máximo organismo cinematográfico nacional trataría de superar las actuales circunstancias, que solo tienden a agravarse.

Es evidente que no podemos continuar fuera de la ley.
Por un principio básico que hace a la necesaria legalidad de cualquier acto dentro de la sociedad que democráticamente compartimos.

Porque además el cuerpo y el espíritu de la magnífica ley 17.741 son absolutamente suficientes por ahora para solucionar en el corto plazo los muchos problemas que afectan al cine argentino si se pusiera cabal e idóneamente en practica en todos sus aspectos.

Porque cualquiera sea su índole, la compleja problemática en que la industria ha innecesariamente caído, sigue agravándose por falta de una adecuada resolución que no surgirá sino de la opinión, el consenso y el trabajo de todos los sectores involucrados.

Porque para superarse, el cine argentino solo necesita aplicar la legislación vigente y someterse a ella de buena fe, como corresponde.

Dentro de la ley, todo. Fuera de la ley, nada.

 

 

Infos

Para reflejar la actual problemática cinematográfica que vivimos, publicamos a continuación algunas de las distintas manifestaciones hechas públicas a través de distintos medios y/o formatos.

25/02/07

OPINIONES: PABLO SIRVÉN EN EL DIARIO LA NACIÓN

"La mala fama de un cine que fluctúa sin términos medios entre una vanguardia extrema y críptica (que empieza, para colmo, a anquilosarse porque en once años del tan mentado "nuevo cine argentino", los mismos áridos trucos se repiten una y otra vez), y un rancio populismo que produce sólo una película taquillera al año para un público muy básico ocasionan una estampida en la franja de espectadores más caudalosa, constituida por la clase media.

Ese nefasto fenómeno termina también por afectar a los directores profesionales argentinos, cuyas películas son menos vistas porque la acumulación de tantos fiascos y prejuicios les juegan en contra.

¿Quién gana? Nadie: ni los operaprimistas -fatuos, primero, porque se creen todo el cotillón festivalero que los alienta a seguir en la senda reconcentrada que recorren, pero que luego se frustran o se resienten al estrellarse contra el muro de la indiferencia- ni los realizadores consistentes y experimentados, cuya "visibilidad" se nubla por el devastador efecto multiplicador de las cámaras quietas y los presuntuosos argumentos sin destino de aquéllos.

La llave del urgente cambio que hay que hacer en la industria cinematográfica argentina para que vuelva a ser lo que alguna vez fue es remozar de una vez al comité de preclasificación de proyectos integrado por personeros y sindicalistas de la industria, cuyos miembros suelen votar los proyectos de sus protegidos, en el seno del Incaa. Así llegamos al despropósito del lanzamiento sin freno de óperas primas -o de segundas películas tanto o más deprimentes que las primeras-, mientras los verdaderos profesionales quedan relegados a un segundo plano."

DAC, SICA, SUTEP Y SADEM: CARTA PEDIDO DE AUDIENCIA


Buenos Aires, 16 de Noviembre de 2007

Dra. Cristina Fernández de Kirchner
Presidenta electa de los Argentinos
S/D

De nuestra mayor consideración:

La gente de cine que firmamos la presente, auguramos que su gestión provoque un necesario relanzamiento de la Industria Cinematográfica Argentina, objetivo por el cual, una vez más y sin dudarlo, nos encontrará colaborando cerca suyo en pos de lograr este esperado impulso.
Nos permitimos, por lo tanto, hacerle llegar nuestra voz de alarma por el giro que han tomado los acontecimientos del quehacer cinematográfico.
En los últimos tiempos y lentamente, la calidad de nuestro cine y su receptividad en el público argentino ha venido declinando en casi todas sus variables. A pesar de las reiteradas propuestas y advertencias de varios sectores de la Industria, el INCAA se ha transformado en un gran aparato burocrático en estado de inacción, que parece no ser capaz siquiera de reconocer la grave crisis que está atravesando.

Creemos que es el momento de dar un golpe de timón y finalmente, contar con una gestión acorde con el deseo general de crecimiento y consolidación de nuestra industria. Apoyándonos en la calidad artística de nuestra gente y en la transparencia de una buena gestión, que proteja a históricos y jóvenes autores. Para lo cual creemos que es necesario, tener al frente del INCAA, a un Presidente/a, que sea por todos respetado, idóneo y representativo, como así también que sea poseedor de una reconocida trayectoria en el ambiente cinematográfico local.

Sería mucho más favorable para la gente que, día a día nos toca trabajar por nuestro cine, un organismo donde la producción de películas no resulte permanentemente presa de una maraña burocrática de resoluciones contradictorias, sino un Instituto orientado a la gestión moderna, rápida y eficaz
y que de esta forma facilite la obtención de los beneficios de la ley destinados a la producción cinematográfica y audiovisual, generando mejores puestos de trabajo.

Deseamos profundamente una Política Cinematográfica que tienda a la recuperación del público argentino como espectadores naturales de nuestro cine y que provoque también una mayor penetración en los mercados internacionales, donde la calidad de nuestro cine se pondere más, que solo la "llamativa cantidad de películas producidas anualmente". Hacer más películas, hoy, está claro no es hacer mejor cine.

Es legítimo que pretendamos un INCAA, que no esté preso de los subterfugios legales que han creado técnicos y ocasionales administradores, convirtiendo de esta forma a abogados y a contadores en esporádicos productores, en detrimento no sólo de la calidad artística de los proyectos cinematográficos, sino también provocando la casi desaparición del cine industrial y del cine de autor en favor del ya ampliamente establecido "cine de gestor". El cuál ha determinado un peligroso desmanejo y también la falta de una política cinematográfica pensada para generar una sólida industria.

Hemos luchado mucho los que hacemos el cine argentino: Directores, Productores, Actores, Técnicos, Músicos y Extras para obtener una ley que hiciera posible la perdurabilidad de nuestro histórico cine, para que ahora nos quedemos de brazos cruzados mientras se desvirtúa su espíritu, en beneficio de unos pocos advenedizos, o amigos de la conducción de turno.

Con urgencia es necesario un Sistema de Fomento más eficaz con concursos de calidad más transparentes, evitando el desperdicio de nuestros recursos genuinos, como así también poner en funcionamiento la "Cuota de pantalla" en la televisión para que, con el aporte de la misma, puedan realizarse mejores películas que conciten nuevamente la atención del público argentino hoy perdido.
Hemos visto que, pese a nuestra preocupación y los trabajos presentados por las entidades que nos representan ante el INCAA, en pos de solucionar la problemática descripta, que además sólo forma una parte del cuadro de situación que nos aqueja y que tiende sin duda alguna a agravarse, no hemos sido escuchados y mucho menos aun comprendidos.

Firmamos la presente, con la esperanza que la Señora Presidenta, elegida por todos los argentinos, nos escuche y comprenda, para lo cual nos ponemos a su disposición, ante la urgente necesidad de un cambio.

Sin más, la saludamos muy atentamente.

02/12/07

SOLICITADA

POR NUESTRO CINE NACIONALSIN DESPILFARRO e INCOMPETENCIA en el INCAA, podremos recuperar una Industria Cinematográfica que vuelva a ser el orgullo del Público Argentino.

Ante la gravedad de la crisis por la que atraviesa la cinematografía argentina, producto del manejo imprudente de fondos públicos destinados a la creación y producción cinematográfica, solicitamos a LAS AUTORIDADES NACIONALES:

La implementación inmediata de políticas activas que generen la recuperación del público argentino perdido, como espectador natural de nuestro cine nacional.

La urgente normalización institucional del INCAA, a través de la constitución del Consejo Asesor, único órgano de control de la industria sobre los destinos y distribución del dinero público que fuera desactivado desde hace seis años.

La imperiosa necesidad de que estén a cargo de la conducción ejecutiva del INCAA funcionarios idóneos y respetados, que gocen de reconocido prestigio, conocimiento y trayectoria en la industria cinematográfica argentina.

La aplicación efectiva de la ley haciéndose cumplir cuota de pantalla en la exhibición en Salas de Cine y la implementación de una cuota de pantalla también en la Televisión.

La actualización de la Ley de Fomento Cinematográfico, adaptada a las nuevas tecnologías audiovisuales, incentivando el desarrollo de nuevos formatos de producción, distribución y exhibición.

La elaboración de un Plan Quinquenal Estratégico del Audiovisual –como política de estado– que con eficiencia, racionalidad y seguridad jurídica siente bases sólidas de un nuevo impulso para nuestra Industria Cinematográfica.

La creación de una Cinemateca Nacional, que garantice la conservación y memoria audiovisual de los argentinos.

Con la esperanza que las Autoridades Nacionales comprendan la urgente necesidad de un cambio, por el cual nos encontrarán trabajando por nuestro Cine Nacional como lo hemos hecho históricamente por mas de cincuenta años.

DAC | Directores Argentinos Cinematográficos
SICA | Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina
SADEM | Sindicato Argentino de Músicos
SUTEP | Sindicato Único de Trabajadores del Espectáculo Público

02/12/07

DECLARACIÓN DEL PCI (Proyecto Cine Independiente)

Ante la gravedad de la crisis por la que atraviesa el cine argentino y teniendo en cuenta que estamos en las vísperas de un nuevo año y con un nuevo gobierno nacional a punto de iniciar su mandato, el PCI (Proyecto Cine Independiente) considera que es indispensable tener en cuenta los siguientes puntos pendientes, un temario de discusión para poder elaborar un Plan Audiovisual sustentable que garantice el desarrollo de nuestro cine, en sus aspectos artísticos, técnicos y de producción:

1. La normalización institucional del INCAA, a través de la constitución del Consejo Asesor, organismo encargado de aprobar o rechazar el presupuesto y nombrar los comités que otorgan los beneficios de la ley.

2. La transparencia total de la gestión del INCAA en cuanto a la ejecución presupuestaria del Fondo de Fomento y a los proyectos y productores que obtienen los beneficios de la ley, a través de información actualizada en forma periódica por medio de la página web del organismo.

3. La regulación y la protección de la exhibición del cine argentino y de otros formatos audiovisuales de origen nacional en las salas cinematográficas, en la televisión y en los otros medios de exhibición existentes, incluyendo la cuota de pantalla para el cortometraje.

4. La modificación de la Ley de Fomento Cinematográfico, para adecuarla a los cambios tecnológicos ocurridos en los últimos años, tanto en la producción y en la exhibición, y que contemple una mayor democratización y eficacia en la representación de los distintos sectores en los ámbitos de decisión.

5. Mayor creatividad en los sistemas de fomento a la producción, que se adecuen a los distintos esquemas de producción existentes, teniendo en cuenta los esquemas de producción alternativos o "artesanales".

6. La creación de una Cinemateca Nacional, que garantice la conservación de nuestro cine y las tareas de investigación.

7. Regularizar un sistema de concursos para óperas primas, telefilmes, documentales, cortometrajes, películas experimentales, cine de animación independiente y todos los que ayuden a la renovación estética y técnica del cine argentino.

8. Un mayor y mejor apoyo desde los organismos oficiales y privados a las actividades que tienden al desarrollo del cine de autor, la investigación académica, la formación profesional y la exhibición de cine internacional de calidad en la Argentina

9. Generar exensiones impositivas para la producción cinematográfica, teniendo en cuenta el valor cultural de la actividad.

10. Una discusión estructural sobre el modo de generar políticas e infraestructura para una mejor difusión y comercialización del cine argentino en el exterior.

07/12/07

EDITORIAL DIARIO CLARÍN: El crecimiento del cine argentino

El cine argentino presentó, a lo largo del año, ochenta películas, lo cual representa un récord histórico. Sin embargo, se registra un desencuentro entre las realizaciones nacionales y el público local.
Este claroscuro indica, por una parte, la existencia de un gran número de creadores y de recursos técnicos y productivos, lo cual garantiza una dinámica fértil para los próximos años. Pero, por otro lado, no debe perderse de vista que algunas de las películas estrenadas no cumplieron con las expectativas de calidad.

Para que se alcanzara este récord fue decisivo el rol del Instituto de Cinematografía, el cual subsidió gran parte de la producción exhibida. Será importante evaluar la experiencia de este año y analizar con mayor detenimiento qué proyectos y en qué medida deben ser sostenidos por este organismo público.

Así como muchas realizaciones son valoradas muy positivamente en festivales de distintos lugares, es necesario promover la concurrencia a las proyecciones locales y trabajar para que la cantidad de películas, la calidad de las realizaciones y el interés de los espectadores se conviertan en la base del crecimiento sostenido del cine argentino.

Con 80 estrenos, en el 2007 se registra un récord para el cine argentino. Esta marca es empañada por el desencuentro con los espectadores. Se debe evaluar esta experiencia y sentar bases sólidas para el desarrollo de nuestra industria cinematográfica.

10/12/07

ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ACTORES

¿Llevar la gente al cine o llevar el cine a la gente?

La posición de la ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ACTORES ante esta verdadera catarata de acusaciones y campañas de desprestigio, es clara.
Somos un Sindicato. O sea que somos una herramienta para proteger los
intereses de un gremio. No proponemos, sugerimos, ni fogoneamos a
personas ni criticamos a personas. Discutimos políticas, siempre velando
por los intereses de los compañeros actores.

Sabemos que el cine está en crisis y no sólo en nuestro país. Sabemos
que el negocio de la exhibición, en la Argentina, está en manos de
intereses foráneos (prácticamente) en un 100 %. Sabemos que la
recuperación de costos es imposible, en el mercado interno, sin una
subsidiación adecuada. Sabemos que nuestra Ley de Cine queda día a día
más atrasada con respecto al avance tecnológico. Sabemos que los
exhibidores tratan, por todos los medios, de eludir las obligaciones de
"cuota de pantalla" y "media de continuidad". Y sabemos que esos señores
que son hoy dueños de nuestra T.V. --decididamente-- ignoran la Ley.
Pero también sabemos que la corrección de estos males no será producto
de un simple cambio de personas, sino de la aplicación de medidas
acordadas en una profunda discusión política alejada de intereses
sectoriales.

Estamos a horas de la asunción de la primera mujer, en la historia de
nuestro país, que accede a la primera magistratura elegida por el voto
popular. Nos parece oportuno hacerle saber que, desde la ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ACTORES, esperamos que arbitre los medios para que el CONSEJO ASESOR DEL I.N.C.A.A. funcione como la legislación lo exige, y nos ponemos a su disposición para trabajar en todos los espacios que nos corresponden; porque pensamos imprescindible crear circuitos de exhibición alternativos para no obligar a nuestros cineastas a competir en condiciones desventajosas con las producciones de quienes, en suma, son socios de los dueños de los complejos. Le pedimos que no permita que se extranjerice el fondo para el Fomento de nuestra Cinematografía y que nos ayude en nuestra tarea para que los dineros públicos vayan al destino para el que fueron creados. Sobre todo el del pago de salarios de técnicos, creativos, actores y trabajadores argentinos en general.

Llevemos, señores, "el cine a la gente". El cine "de autor" no debe ser "cine autista" (como dice una joven y talentosa directora). El cine
industrial, debe ser celebrado en sus éxitos toda vez que cumpla con las todas las obligaciones de la Ley. Y en cada barrio y en cada rincón del país, debe volver ese cine que en los "shoppings" odian; ése que habla de nosotros y que está lejos de los merchandising y los pochoclos.

Busquemos juntos políticas adecuadas para la defensa de nuestra identidad cultural y la de las fuentes de trabajo de todos los sectores que realizamos el Cine Nacional. Llevemos el cine a la gente.La persona que lleve este proyecto adelante, sea quien sea, cuenta con nuestro total apoyo.

CONSEJO INTEGRAL de la
ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ACTORES

14/12/07

OPINIÓN

Un mal año para el cine argentino

Por Héctor Olivera. Para LA NACIÓN.
Viernes 14 de diciembre de 2007 | Publicado en la Edición impresa.

El año que termina ha sido muy malo para el cine argentino. Se han estrenado más de ochenta largometrajes y sólo unos pocos serán recordados por su nivel artístico o su éxito de taquilla, a todas vistas de calidad y comercialidad inferior a los de años anteriores.

En este annus horribilis se han hecho más evidentes dos problemas que aquejan a nuestra actividad: los productores y directores que realizan un cine que podríamos llamar "industrial" no han acertado con lo que el público deseaba ver. Los realizadores de películas "no industriales" han insistido con un cine que es rechazado por nuestro público.

Reconozco que ambos calificativos no son certeros pero no se me ocurren otros y no utilizo el término "cine comercial" porque todos pretendemos tener un éxito de taquilla, pero eso no está en nuestras manos sino en la decisión del público. Llamo cine "industrial" al que -acertadamente o no- realizado por productores o empresas productoras y directores con trayectoria que, sobre la base de guiones profesionales, con elencos conocidos, invierta su dinero, cumpla con todas las exigencias legales, fiscales y sindicales, y que, para poder recuperar su inversión, estrene en un número razonable de salas con una costosa campaña publicitaria que le permita competir con las películas extranjeras. Estamos hablando de costos de producción y comercialización que no bajan de los tres millones de pesos pero que pueden subir mucho más. Este cine, a mi juicio, es el que está hoy más desprotegido porque ante un fracaso de boletería -que es lo habitual- la pérdida es enorme. En este sentido, la política cinematográfica actual ha sido mezquina cuando comparamos que hace quince años el Instituto Nacional de Cine daba créditos de hasta $ 875.000 y hoy el tope es de $ 700.000 cuando los costos se han triplicado. A esto se suma que en esta actividad el IVA compra es del 21% y el IVA venta del 11%, ello debido al impuesto del 10% destinado al Fondo de Fomento Cinematográfico. Para estas películas, salvo éxitos de taquilla más que extraordinarios, este impuesto es recuperable sólo en un ínfimo porcentaje. Por último, todo cine "industrial" se basa generalmente en lo que en Hollywood llaman el star system y señalo que en nuestra industria hay apenas un par de intérpretes que podrían considerarse taquilleros pero que tampoco dan garantía de serlo en todos los casos, así como tampoco los directores que, por más afamados que sean, den alguna seguridad en la boletería.

Lo que llamo cine "no industrial" es aquel de magro presupuesto, generalmente realizado por directores noveles, grabado en soporte video, con un equipo técnico reducido y con un elenco desconocido. La gran mayoría de estas obras recibe el apoyo financiero del Instituto para ampliar de soporte video a película 35mm, procesar unas pocas copias y estrenar a lo sumo en cinco pantallas.

El criterio imperante hasta hoy era que la legislación cinematográfica no permitía al Incaa subsidiar obras que no fueran estrenadas en cine y en 35mm. Sin embargo, recientemente el Instituto ha apoyado financieramente dos series televisivas, Vientos de agua y La historia de América latina , por lo que suponemos que existe el soporte legal que le permitirá al organismo fomentar la realización de obras en soporte video, idealmente digital o de alta definición, que primero se exhiban en salas equipadas con videoproyección y después se exploten en DVD y televisión. Con este sistema, el Instituto no se verá obligado a hacer una gran inversión en ampliar decenas de obras videográficas, procesar copias y subsidiar salas de cine por exhibir películas, algunas muy meritorias por cierto, pero destinadas a un público muy selectivo y cuyo rotundo fracaso de boletería contribuye a la sensación de un cine argentino en decadencia. Este sistema también solucionaría otro problema: de los ochenta largometrajes estrenados este año, veintitantos son documentales, en general muy interesantes para una duración de cincuenta minutos pero que resultan tediosos y reiterativos cuando se los alarga a ochenta. En ninguna cinematografía se hacen tantos filmes documentales para ser estrenados en cine, pero sí se realizan para su destinatario natural: la televisión.

Y, sobre todo, es necesario rever la política cinematográfica en materia de fomento estimulando la realización de una mayor cantidad de películas que pretendan calidad artística pero que por lo menos sean atractivas para un público mayoritario al que le den un buen entretenimiento, que es lo que hoy ese público busca y encuentra en la producción extranjera, en particular norteamericana. Es decir, el público compra masivamente un producto importado cuyas regalías van a parar al exterior. Esto es incongruente con la política oficial que se remonta a 1948, cuando se estableció un impuesto que perdura y que es el que paga el pueblo argentino cuando va al cine y desde 1994, cuando alquila o compra un DVD o, indirectamente, a través de la tasa que pagan al Comfer los canales de televisión. El serio rechazo del público cinematográfico a nuestras películas nos señala que tenemos una importante deuda que saldar
.

 

DIVERSIDAD CULTURAL

Ratificación Argentina sobre la diversidad cultural

La Convención de la UNESCO sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales ha sido ya aprobada por el Congreso de la Nación mediante la Ley 26.305 sancionada el 14 de noviembre último y enviada al Poder Ejecutivo Nacional. Se alcanza así el objetivo prioritario de DAC junto a otras destacadas entidades culturales y sindicales de nuestro país, en cuanto a la ratificación de este tratado por parte de la República Argentina. La misma posibilitará su activa participación en las reuniones de partes, contribuyendo fundamentalmente a la legitimidad de la Convención, la cual es proporcional al número de estados que la ratifiquen. Son 63 los que ya así lo han hecho, siendo la primer reunión del Comité Intergubernamental en Ottawa, Canadá, a partir del 10 de diciembre próximo.

Cabe recordar que la convención consagra en el derecho internacional el carácter distintivo de los bienes y servicios culturales en tanto que medios de transmisión de valores, identidades y significados que trascienden su valor comercial. Es decir, se trata de un instrumento que permitirá a los estados enfrentar las presiones tendientes a liberalizar sus sectores culturales, ya sea a nivel de la OMC o de negociaciones bilaterales o multilaterales. Es de significativa importancia hoy más que nunca, cuando la consecución de las cuotas de pantalla en todos los medios se vuelve imprescindible para la continuidad de nuestra profesión y vocación.

Encuentro sobre diversidad cultural, infancia y juventud

Especialmente invitada, DAC asistió a este QUINTO ENCUENTRO mediante su representante Julio Ludueña. El mismo tuvo lugar en Buenos Aires desde el 19 al 23 de noviembre 2007 en el Centro Cultural Borges y el Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad.

Estructurado a través de seminarios y mesas redondas, fue organizado por el ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el Centro Cultural de España en Buenos Aires (CEBA) y la Agencia española de Cooperación Internacional (AECI).

La coordinación estuvo a cargo de la Arquitecta Andrea Cerletti y los temas desarrollados fueron: “Tarzan, Peter Pan, Blade Runner. Relatos de juventud en la era global”, “Infancia y juventud, “Paisajes para una nueva ciudadanía”, Niñez y amparo simbólico en las coordenadas de la época”, “Lo universal(izado), lo colectivo y lo singular(izado)”,
“Identidad, consumos culturales y participación”, “Nuevas tendencias sociales en la niñez, familia y consumo”, ¿Hackers o Hikkomoris? Infancia, consumo cultural y nuevas tecnologías”, “Migraciones y diversidad cultural: jóvenes latinos en España”, “¿Bandas latinas o asociaciones culturales? Latin Kings en Cataluña”, “Experiencias juveniles de lo político, la disputa entre ser y estar en las instituciones” y “Estudios sobre infancia y juventud en Argentina”
.

Expusieron, por España Carlos Feixa de la Universidad de Lleida, y por Argentina: Perla Zelmanovich y Pedro Núñez (FLACSO), Mariana Cháves (Universidad de La Plata), Chiqui González (Secretaría de Cultura de Rosario), Shila Vilker y Marcelo Urresti(Dirección General de Juventud CGBA), Ricardo Hermelo(Gallup), Andrea Szulc (UBA-CONICET) Y Carolina Hecht y Rurh Kochen (Centro Capacitación, Niñez y adolescencia GCBA).

Las jornadas fueron intensas y se destacó la profundidad alcanzada tanto en los estudios presentados, todos de gran interés y significación, como en los debates resultantes. Tal vez sea menester en futuros encuentros, y así lo propuso DAC a los organizadores, amalgamar tareas para que los puntos de vista de uno y otro continente, como en este caso, aporten una visión más conjunta y complementaria de ambas realidades en su resolución final.

 

 

IBERMEDIA

Llamativa modificación al acuerdo latinoamericano de coproducción cinematográfica

El texto original del Acuerdo, aprobado por la Argentina mediante la Ley Nº 24.202, exige en su Artículo Sexto que el Director de la película sea “la máxima autoridad artística y creativa en la coproducción” y no autoriza en su Artículo Quinto las coproducciones financieras.

Curiosamente ahora en el texto de ese Convenio que difunde el Programa Ibermedia dichas exigencias han desaparecido sin que los motivos y el fundamento legal de esa alteración sean aclarados.
Consultada la Cancillería Argentina, informó que no existe modificación alguna a ese Acuerdo, ni realizada ni en trámite. O sea que nuestro país no podría reconocer lícitamente una coproducción que no se ajuste a la Ley aprobada por el Congreso de la Nación.

Siendo los derechos del Director de cine objetivo primordial de DAC, nuestra entidad se dirigió entonces a la presidencia del INCAA mediante nota del 12/11/07, solicitando información respecto de las mencionadas alteraciones. Y (amparados por el decreto 1172/03 que garantiza a toda persona acceder a la información pública), por nota del 3/12/07 requerimos formalmente si se han reconocido a la fecha coproducciones en virtud del Acuerdo Iberoamericano de Coproducción Cinematográfica, en las cuales no se hubiere dado cumplimiento a las exigencias oportunamente aclaradas, solicitando a la vez autorización para extraer copia de los expedientes que pudieran encontrarse en tal situación.

El organismo respondió por nota del 27/11/07 a través de su Gerencia de Asuntos Jurídicos, manifestando que aprobar o desechar tratados concluidos con las demás naciones y organizaciones internacionales corresponde al Congreso, pero que no es posible desconocer las referidas ‘enmiendas’ suscriptas cuya aplicación decidió por unanimidad la Conferencia de Autoridades Cinematográficas de Iberoamérica (CACI) reunida en Buenos Aires el 18 de Julio de 2007.

Lo cierto es que, opinión jurídica aparte, para introducir las citadas ‘enmiendas’, las autoridades del INCAA no realizaron ningún tipo de consultas con las entidades representativas de la Industria Cinematográfica, por lo menos con las del sector de los directores.
DAC está recabando asesoramiento legal para continuar con su reclamo en nombre de quienes dedicamos nuestra actividad a que el cine, además de un negocio, también pueda ser considerado un arte
.

 

InfoDAC / 68 | DICIEMBRE DE 2007
DAC | DIRECTORES ARGENTINOS CINEMATOGRÁFICOS. Asociación fundada el 23 de julio de 1958
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