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| Editorial
Fuera
de la Ley

Escena
de "FUERA DE LA LEY" de Manuel Romero, estrenada
en 1937.
Con Marcelo Ruggero, José Gola y fotografía
de Gerardo Huttula .
| La
ley, en este caso, es la número 17.741, de fomento
y regulación de la actividad cinematográfica
en la República Argentina, internacionalmente
reconocida como modelo para el desarrollo de las cinematografías
nacionales.
Reformada
hace 13 años y fruto del trabajo conjunto de
todos los sectores de la industria, en el cual cada
interés está considerado, solo necesitaría
actualizarse en relación a nuevas tecnologías
creadas o por crearse.
Lamentablemente
todos quienes hacemos cine en la Argentina, estamos
hoy prácticamente fuera de esta ley.
Muchas
son las anomalías de todo tipo respecto a la
legislación vigente que sustentan esta grave
consideración, pero a partir de la falta de Consejo
Asesor, Organo de Co-gobierno del Instituto Nacional
de Cine, desactivado desde hace 6 años por distintas
circunstancias que nada tienen que ver con la ley, ya
todo acto del INCAA se encuentra viciado de por sí.
Al respecto, cabe recordar que esta ley en su artículo
5º, dispone que sea el Consejo Asesor el órgano
encargado de aprobar o rechazar los actos que el presidente
del INCAA ejerza de acuerdo a las atribuciones conferidas
en el artículo 3º, incisos a, g, k y m; siendo
así mismo el Consejo quien debe designar los
Comités de Selección para la clasificación
de los proyectos que aspiran a obtener los beneficios
de la ley.
Tal
como fue cada vez informado en este mismo espacio, DAC
solicitó por todos los medios legales e institucionales
a su alcance normalizar esta situación.
La
última etapa de la historia data de hace 18 meses
cuando designados los miembros del Consejo por las entidades
respectivas de cada sector mediante prolongadas deliberaciones
previas, acuerdos y actas finales refrendadas en la
sede del INCAA, y pese a que oficialmente se informo
que dichos representantes habían sido puestos
a consideración del Poder Ejecutivo de la Nación
para su nombramiento, lo cierto es que hasta el día
de hoy el Consejo Asesor fue nuevamente congelado.
Mientras
tanto, como ha venido sucediendo en los últimos
años, las autoridades del INCAA continúan
tomando todo tipo de medidas que afectan la distribución
del Fondo de Fomento y los intereses de las partes sin
ninguna forma válida de consulta a la gran mayoría
de los diferentes sectores involucrados.
Ahora
mismo, en medio de la inocultable y evidente crisis
a la que ha conducido esta prolongada y como mínimo
imprudente actitud, trascendidos periodísticos
mencionan nuevas futuras medidas inconsultas con las
que, como parche, el máximo organismo cinematográfico
nacional trataría de superar las actuales circunstancias,
que solo tienden a agravarse.
Es
evidente que no podemos continuar fuera de la ley.
Por un principio básico que hace a la necesaria
legalidad de cualquier acto dentro de la sociedad que
democráticamente compartimos.
Porque
además el cuerpo y el espíritu de la magnífica
ley 17.741 son absolutamente suficientes por ahora para
solucionar en el corto plazo los muchos problemas que
afectan al cine argentino si se pusiera cabal e idóneamente
en practica en todos sus aspectos.
Porque
cualquiera sea su índole, la compleja problemática
en que la industria ha innecesariamente caído,
sigue agravándose por falta de una adecuada resolución
que no surgirá sino de la opinión, el
consenso y el trabajo de todos los sectores involucrados.
Porque
para superarse, el cine argentino solo necesita aplicar
la legislación vigente y someterse a ella de
buena fe, como corresponde.
Dentro
de la ley, todo. Fuera de la ley, nada.
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| Infos
Para
reflejar la actual problemática cinematográfica
que vivimos, publicamos a continuación algunas de las
distintas manifestaciones hechas públicas a través
de distintos medios y/o formatos.
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25/02/07
OPINIONES:
PABLO SIRVÉN EN EL DIARIO LA NACIÓN
"La
mala fama de un cine que fluctúa sin términos
medios entre una vanguardia extrema y críptica (que
empieza, para colmo, a anquilosarse porque en once años
del tan mentado "nuevo cine argentino", los mismos
áridos trucos se repiten una y otra vez), y un rancio
populismo que produce sólo una película taquillera
al año para un público muy básico ocasionan
una estampida en la franja de espectadores más caudalosa,
constituida por la clase media.
Ese
nefasto fenómeno termina también por afectar
a los directores profesionales argentinos, cuyas películas
son menos vistas porque la acumulación de tantos fiascos
y prejuicios les juegan en contra.
¿Quién
gana? Nadie: ni los operaprimistas -fatuos, primero, porque
se creen todo el cotillón festivalero que los alienta
a seguir en la senda reconcentrada que recorren, pero que
luego se frustran o se resienten al estrellarse contra el
muro de la indiferencia- ni los realizadores consistentes
y experimentados, cuya "visibilidad" se nubla por
el devastador efecto multiplicador de las cámaras quietas
y los presuntuosos argumentos sin destino de aquéllos.
La
llave del urgente cambio que hay que hacer en la industria
cinematográfica argentina para que vuelva a ser lo
que alguna vez fue es remozar de una vez al comité
de preclasificación de proyectos integrado por personeros
y sindicalistas de la industria, cuyos miembros suelen votar
los proyectos de sus protegidos, en el seno del Incaa. Así
llegamos al despropósito del lanzamiento sin freno
de óperas primas -o de segundas películas tanto
o más deprimentes que las primeras-, mientras los verdaderos
profesionales quedan relegados a un segundo plano." |
DAC,
SICA, SUTEP Y SADEM: CARTA PEDIDO DE AUDIENCIA
Buenos Aires, 16 de Noviembre de 2007
Dra.
Cristina Fernández de Kirchner
Presidenta electa de los Argentinos
S/D
De
nuestra mayor consideración:
La
gente de cine que firmamos la presente, auguramos que su gestión
provoque un necesario relanzamiento de la Industria Cinematográfica
Argentina, objetivo por el cual, una vez más y sin
dudarlo, nos encontrará colaborando cerca suyo en pos
de lograr este esperado impulso.
Nos permitimos, por lo tanto, hacerle llegar nuestra voz de
alarma por el giro que han tomado los acontecimientos del
quehacer cinematográfico.
En los últimos tiempos y lentamente, la calidad de
nuestro cine y su receptividad en el público argentino
ha venido declinando en casi todas sus variables. A pesar
de las reiteradas propuestas y advertencias de varios sectores
de la Industria, el INCAA se ha transformado en un gran aparato
burocrático en estado de inacción, que parece
no ser capaz siquiera de reconocer la grave crisis que está
atravesando.
Creemos
que es el momento de dar un golpe de timón y finalmente,
contar con una gestión acorde con el deseo general
de crecimiento y consolidación de nuestra industria.
Apoyándonos en la calidad artística de nuestra
gente y en la transparencia de una buena gestión, que
proteja a históricos y jóvenes autores. Para
lo cual creemos que es necesario, tener al frente del INCAA,
a un Presidente/a, que sea por todos respetado, idóneo
y representativo, como así también que sea poseedor
de una reconocida trayectoria en el ambiente cinematográfico
local.
Sería
mucho más favorable para la gente que, día a
día nos toca trabajar por nuestro cine, un organismo
donde la producción de películas no resulte
permanentemente presa de una maraña burocrática
de resoluciones contradictorias, sino un Instituto orientado
a la gestión moderna, rápida y eficaz
y que de esta forma facilite la obtención de los beneficios
de la ley destinados a la producción cinematográfica
y audiovisual, generando mejores puestos de trabajo.
Deseamos
profundamente una Política Cinematográfica que
tienda a la recuperación del público argentino
como espectadores naturales de nuestro cine y que provoque
también una mayor penetración en los mercados
internacionales, donde la calidad de nuestro cine se pondere
más, que solo la "llamativa cantidad de películas
producidas anualmente". Hacer más películas,
hoy, está claro no es hacer mejor cine.
Es
legítimo que pretendamos un INCAA, que no esté
preso de los subterfugios legales que han creado técnicos
y ocasionales administradores, convirtiendo de esta forma
a abogados y a contadores en esporádicos productores,
en detrimento no sólo de la calidad artística
de los proyectos cinematográficos, sino también
provocando la casi desaparición del cine industrial
y del cine de autor en favor del ya ampliamente establecido
"cine de gestor". El cuál ha determinado
un peligroso desmanejo y también la falta de una política
cinematográfica pensada para generar una sólida
industria.
Hemos
luchado mucho los que hacemos el cine argentino: Directores,
Productores, Actores, Técnicos, Músicos y Extras
para obtener una ley que hiciera posible la perdurabilidad
de nuestro histórico cine, para que ahora nos quedemos
de brazos cruzados mientras se desvirtúa su espíritu,
en beneficio de unos pocos advenedizos, o amigos de la conducción
de turno.
Con
urgencia es necesario un Sistema de Fomento más eficaz
con concursos de calidad más transparentes, evitando
el desperdicio de nuestros recursos genuinos, como así
también poner en funcionamiento la "Cuota de pantalla"
en la televisión para que, con el aporte de la misma,
puedan realizarse mejores películas que conciten nuevamente
la atención del público argentino hoy perdido.
Hemos visto que, pese a nuestra preocupación y los
trabajos presentados por las entidades que nos representan
ante el INCAA, en pos de solucionar la problemática
descripta, que además sólo forma una parte del
cuadro de situación que nos aqueja y que tiende sin
duda alguna a agravarse, no hemos sido escuchados y mucho
menos aun comprendidos.
Firmamos
la presente, con la esperanza que la Señora Presidenta,
elegida por todos los argentinos, nos escuche y comprenda,
para lo cual nos ponemos a su disposición, ante la
urgente necesidad de un cambio.
Sin
más, la saludamos muy atentamente. |
| 02/12/07
SOLICITADA
POR
NUESTRO CINE NACIONALSIN DESPILFARRO e INCOMPETENCIA en el
INCAA, podremos recuperar una Industria Cinematográfica
que vuelva a ser el orgullo del Público Argentino.
Ante la gravedad de la crisis por la que atraviesa la cinematografía
argentina, producto del manejo imprudente de fondos públicos
destinados a la creación y producción cinematográfica,
solicitamos a LAS AUTORIDADES NACIONALES:
La
implementación inmediata de políticas activas
que generen la recuperación del público argentino
perdido, como espectador natural de nuestro cine nacional.
La
urgente normalización institucional del INCAA, a
través de la constitución del Consejo Asesor,
único órgano de control de la industria sobre
los destinos y distribución del dinero público
que fuera desactivado desde hace seis años.
La
imperiosa necesidad de que estén a cargo de la conducción
ejecutiva del INCAA funcionarios idóneos y respetados,
que gocen de reconocido prestigio, conocimiento y trayectoria
en la industria cinematográfica argentina.
La
aplicación efectiva de la ley haciéndose cumplir
cuota de pantalla en la exhibición en Salas de Cine
y la implementación de una cuota de pantalla también
en la Televisión.
La
actualización de la Ley de Fomento Cinematográfico,
adaptada a las nuevas tecnologías audiovisuales,
incentivando el desarrollo de nuevos formatos de producción,
distribución y exhibición.
La
elaboración de un Plan Quinquenal Estratégico
del Audiovisual –como política de estado–
que con eficiencia, racionalidad y seguridad jurídica
siente bases sólidas de un nuevo impulso para nuestra
Industria Cinematográfica.
La
creación de una Cinemateca Nacional, que garantice
la conservación y memoria audiovisual de los argentinos.
Con
la esperanza que las Autoridades Nacionales comprendan la
urgente necesidad de un cambio, por el cual nos encontrarán
trabajando por nuestro Cine Nacional como lo hemos hecho históricamente
por mas de cincuenta años.
DAC
| Directores Argentinos Cinematográficos
SICA | Sindicato de la Industria
Cinematográfica Argentina
SADEM | Sindicato Argentino de
Músicos
SUTEP | Sindicato Único
de Trabajadores del Espectáculo Público |
| 02/12/07
DECLARACIÓN
DEL PCI (Proyecto Cine Independiente)
Ante
la gravedad de la crisis por la que atraviesa el cine argentino
y teniendo en cuenta que estamos en las vísperas de
un nuevo año y con un nuevo gobierno nacional a punto
de iniciar su mandato, el PCI (Proyecto Cine Independiente)
considera que es indispensable tener en cuenta los siguientes
puntos pendientes, un temario de discusión para poder
elaborar un Plan Audiovisual sustentable que garantice el
desarrollo de nuestro cine, en sus aspectos artísticos,
técnicos y de producción:
1.
La normalización institucional del INCAA, a través
de la constitución del Consejo Asesor, organismo
encargado de aprobar o rechazar el presupuesto y nombrar
los comités que otorgan los beneficios de la ley.
2.
La transparencia total de la gestión del INCAA en
cuanto a la ejecución presupuestaria del Fondo de
Fomento y a los proyectos y productores que obtienen los
beneficios de la ley, a través de información
actualizada en forma periódica por medio de la página
web del organismo.
3.
La regulación y la protección de la exhibición
del cine argentino y de otros formatos audiovisuales de
origen nacional en las salas cinematográficas, en
la televisión y en los otros medios de exhibición
existentes, incluyendo la cuota de pantalla para el cortometraje.
4.
La modificación de la Ley de Fomento Cinematográfico,
para adecuarla a los cambios tecnológicos ocurridos
en los últimos años, tanto en la producción
y en la exhibición, y que contemple una mayor democratización
y eficacia en la representación de los distintos
sectores en los ámbitos de decisión.
5.
Mayor creatividad en los sistemas de fomento a la producción,
que se adecuen a los distintos esquemas de producción
existentes, teniendo en cuenta los esquemas de producción
alternativos o "artesanales".
6.
La creación de una Cinemateca Nacional, que garantice
la conservación de nuestro cine y las tareas de investigación.
7.
Regularizar un sistema de concursos para óperas primas,
telefilmes, documentales, cortometrajes, películas
experimentales, cine de animación independiente y
todos los que ayuden a la renovación estética
y técnica del cine argentino.
8.
Un mayor y mejor apoyo desde los organismos oficiales y
privados a las actividades que tienden al desarrollo del
cine de autor, la investigación académica,
la formación profesional y la exhibición de
cine internacional de calidad en la Argentina
9.
Generar exensiones impositivas para la producción
cinematográfica, teniendo en cuenta el valor cultural
de la actividad.
10.
Una discusión estructural sobre el modo de generar
políticas e infraestructura para una mejor difusión
y comercialización del cine argentino en el exterior.
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07/12/07
EDITORIAL
DIARIO CLARÍN: El crecimiento del cine argentino
El
cine argentino presentó, a lo largo del año,
ochenta películas, lo cual representa un récord
histórico. Sin embargo, se registra un desencuentro
entre las realizaciones nacionales y el público local.
Este claroscuro indica, por una parte, la existencia de un
gran número de creadores y de recursos técnicos
y productivos, lo cual garantiza una dinámica fértil
para los próximos años. Pero, por otro lado,
no debe perderse de vista que algunas de las películas
estrenadas no cumplieron con las expectativas de calidad.
Para
que se alcanzara este récord fue decisivo el rol del
Instituto de Cinematografía, el cual subsidió
gran parte de la producción exhibida. Será importante
evaluar la experiencia de este año y analizar con mayor
detenimiento qué proyectos y en qué medida deben
ser sostenidos por este organismo público.
Así
como muchas realizaciones son valoradas muy positivamente
en festivales de distintos lugares, es necesario promover
la concurrencia a las proyecciones locales y trabajar para
que la cantidad de películas, la calidad de las realizaciones
y el interés de los espectadores se conviertan en la
base del crecimiento sostenido del cine argentino.
Con
80 estrenos, en el 2007 se registra un récord para
el cine argentino. Esta marca es empañada por el desencuentro
con los espectadores. Se debe evaluar esta experiencia y sentar
bases sólidas para el desarrollo de nuestra industria
cinematográfica. |
10/12/07
ASOCIACIÓN
ARGENTINA DE ACTORES
¿Llevar
la gente al cine o llevar el cine a la gente?
La
posición de la ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ACTORES
ante esta verdadera catarata de acusaciones y campañas
de desprestigio, es clara.
Somos un Sindicato. O sea que somos una herramienta para proteger
los
intereses de un gremio. No proponemos, sugerimos, ni fogoneamos
a
personas ni criticamos a personas. Discutimos políticas,
siempre velando
por los intereses de los compañeros actores.
Sabemos
que el cine está en crisis y no sólo en nuestro
país. Sabemos
que el negocio de la exhibición, en la Argentina, está
en manos de
intereses foráneos (prácticamente) en un 100
%. Sabemos que la
recuperación de costos es imposible, en el mercado
interno, sin una
subsidiación adecuada. Sabemos que nuestra Ley de Cine
queda día a día
más atrasada con respecto al avance tecnológico.
Sabemos que los
exhibidores tratan, por todos los medios, de eludir las obligaciones
de
"cuota de pantalla" y "media de continuidad".
Y sabemos que esos señores
que son hoy dueños de nuestra T.V. --decididamente--
ignoran la Ley.
Pero también sabemos que la corrección de estos
males no será producto
de un simple cambio de personas, sino de la aplicación
de medidas
acordadas en una profunda discusión política
alejada de intereses
sectoriales.
Estamos
a horas de la asunción de la primera mujer, en la historia
de
nuestro país, que accede a la primera magistratura
elegida por el voto
popular. Nos parece oportuno hacerle saber que, desde la ASOCIACIÓN
ARGENTINA DE ACTORES, esperamos que arbitre los medios para
que el CONSEJO ASESOR DEL I.N.C.A.A. funcione como la legislación
lo exige, y nos ponemos a su disposición para trabajar
en todos los espacios que nos corresponden; porque pensamos
imprescindible crear circuitos de exhibición alternativos
para no obligar a nuestros cineastas a competir en condiciones
desventajosas con las producciones de quienes, en suma, son
socios de los dueños de los complejos. Le pedimos que
no permita que se extranjerice el fondo para el Fomento de
nuestra Cinematografía y que nos ayude en nuestra tarea
para que los dineros públicos vayan al destino para
el que fueron creados. Sobre todo el del pago de salarios
de técnicos, creativos, actores y trabajadores argentinos
en general.
Llevemos,
señores, "el cine a la gente". El cine "de
autor" no debe ser "cine autista" (como dice
una joven y talentosa directora). El cine
industrial, debe ser celebrado en sus éxitos toda vez
que cumpla con las todas las obligaciones de la Ley. Y en
cada barrio y en cada rincón del país, debe
volver ese cine que en los "shoppings" odian; ése
que habla de nosotros y que está lejos de los merchandising
y los pochoclos.
Busquemos
juntos políticas adecuadas para la defensa de nuestra
identidad cultural y la de las fuentes de trabajo de todos
los sectores que realizamos el Cine Nacional. Llevemos el
cine a la gente.La persona que lleve este proyecto adelante,
sea quien sea, cuenta con nuestro total apoyo.
CONSEJO
INTEGRAL de la
ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ACTORES |
| 14/12/07
OPINIÓN
Un
mal año para el cine argentino
Por
Héctor Olivera. Para LA NACIÓN.
Viernes 14 de diciembre de 2007 | Publicado en la Edición
impresa.
El
año que termina ha sido muy malo para el cine argentino.
Se han estrenado más de ochenta largometrajes y sólo
unos pocos serán recordados por su nivel artístico
o su éxito de taquilla, a todas vistas de calidad y
comercialidad inferior a los de años anteriores.
En este annus horribilis se han hecho más evidentes
dos problemas que aquejan a nuestra actividad: los productores
y directores que realizan un cine que podríamos llamar
"industrial" no han acertado con lo que el público
deseaba ver. Los realizadores de películas "no
industriales" han insistido con un cine que es rechazado
por nuestro público.
Reconozco que ambos calificativos no son certeros pero no
se me ocurren otros y no utilizo el término "cine
comercial" porque todos pretendemos tener un éxito
de taquilla, pero eso no está en nuestras manos sino
en la decisión del público. Llamo cine "industrial"
al que -acertadamente o no- realizado por productores o empresas
productoras y directores con trayectoria que, sobre la base
de guiones profesionales, con elencos conocidos, invierta
su dinero, cumpla con todas las exigencias legales, fiscales
y sindicales, y que, para poder recuperar su inversión,
estrene en un número razonable de salas con una costosa
campaña publicitaria que le permita competir con las
películas extranjeras. Estamos hablando de costos de
producción y comercialización que no bajan de
los tres millones de pesos pero que pueden subir mucho más.
Este cine, a mi juicio, es el que está hoy más
desprotegido porque ante un fracaso de boletería -que
es lo habitual- la pérdida es enorme. En este sentido,
la política cinematográfica actual ha sido mezquina
cuando comparamos que hace quince años el Instituto
Nacional de Cine daba créditos de hasta $ 875.000 y
hoy el tope es de $ 700.000 cuando los costos se han triplicado.
A esto se suma que en esta actividad el IVA compra es del
21% y el IVA venta del 11%, ello debido al impuesto del 10%
destinado al Fondo de Fomento Cinematográfico. Para
estas películas, salvo éxitos de taquilla más
que extraordinarios, este impuesto es recuperable sólo
en un ínfimo porcentaje. Por último, todo cine
"industrial" se basa generalmente en lo que en Hollywood
llaman el star system y señalo que en nuestra industria
hay apenas un par de intérpretes que podrían
considerarse taquilleros pero que tampoco dan garantía
de serlo en todos los casos, así como tampoco los directores
que, por más afamados que sean, den alguna seguridad
en la boletería.
Lo que llamo cine "no industrial" es aquel de magro
presupuesto, generalmente realizado por directores noveles,
grabado en soporte video, con un equipo técnico reducido
y con un elenco desconocido. La gran mayoría de estas
obras recibe el apoyo financiero del Instituto para ampliar
de soporte video a película 35mm, procesar unas pocas
copias y estrenar a lo sumo en cinco pantallas.
El criterio imperante hasta hoy era que la legislación
cinematográfica no permitía al Incaa subsidiar
obras que no fueran estrenadas en cine y en 35mm. Sin embargo,
recientemente el Instituto ha apoyado financieramente dos
series televisivas, Vientos de agua y La historia de América
latina , por lo que suponemos que existe el soporte legal
que le permitirá al organismo fomentar la realización
de obras en soporte video, idealmente digital o de alta definición,
que primero se exhiban en salas equipadas con videoproyección
y después se exploten en DVD y televisión. Con
este sistema, el Instituto no se verá obligado a hacer
una gran inversión en ampliar decenas de obras videográficas,
procesar copias y subsidiar salas de cine por exhibir películas,
algunas muy meritorias por cierto, pero destinadas a un público
muy selectivo y cuyo rotundo fracaso de boletería contribuye
a la sensación de un cine argentino en decadencia.
Este sistema también solucionaría otro problema:
de los ochenta largometrajes estrenados este año, veintitantos
son documentales, en general muy interesantes para una duración
de cincuenta minutos pero que resultan tediosos y reiterativos
cuando se los alarga a ochenta. En ninguna cinematografía
se hacen tantos filmes documentales para ser estrenados en
cine, pero sí se realizan para su destinatario natural:
la televisión.
Y, sobre todo, es necesario rever la política cinematográfica
en materia de fomento estimulando la realización de
una mayor cantidad de películas que pretendan calidad
artística pero que por lo menos sean atractivas para
un público mayoritario al que le den un buen entretenimiento,
que es lo que hoy ese público busca y encuentra en
la producción extranjera, en particular norteamericana.
Es decir, el público compra masivamente un producto
importado cuyas regalías van a parar al exterior. Esto
es incongruente con la política oficial que se remonta
a 1948, cuando se estableció un impuesto que perdura
y que es el que paga el pueblo argentino cuando va al cine
y desde 1994, cuando alquila o compra un DVD o, indirectamente,
a través de la tasa que pagan al Comfer los canales
de televisión. El serio rechazo del público
cinematográfico a nuestras películas nos señala
que tenemos una importante deuda que saldar.
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| DIVERSIDAD
CULTURAL
Ratificación
Argentina sobre la diversidad cultural
La Convención de la UNESCO sobre la Protección
y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales
ha sido ya aprobada por el Congreso de la Nación mediante
la Ley 26.305 sancionada el 14 de noviembre último
y enviada al Poder Ejecutivo Nacional. Se alcanza así
el objetivo prioritario de DAC
junto a otras destacadas entidades culturales y sindicales
de nuestro país, en cuanto a la ratificación
de este tratado por parte de la República Argentina.
La misma posibilitará su activa participación
en las reuniones de partes, contribuyendo fundamentalmente
a la legitimidad de la Convención, la cual es proporcional
al número de estados que la ratifiquen. Son 63 los
que ya así lo han hecho, siendo la primer reunión
del Comité Intergubernamental en Ottawa, Canadá,
a partir del 10 de diciembre próximo.
Cabe
recordar que la convención consagra en el derecho internacional
el carácter distintivo de los bienes y servicios culturales
en tanto que medios de transmisión de valores, identidades
y significados que trascienden su valor comercial. Es decir,
se trata de un instrumento que permitirá a los estados
enfrentar las presiones tendientes a liberalizar sus sectores
culturales, ya sea a nivel de la OMC o de negociaciones bilaterales
o multilaterales. Es de significativa importancia hoy más
que nunca, cuando la consecución de las cuotas de pantalla
en todos los medios se vuelve imprescindible para la continuidad
de nuestra profesión y vocación.
Encuentro
sobre diversidad cultural, infancia y juventud
Especialmente
invitada, DAC asistió
a este QUINTO ENCUENTRO mediante
su representante Julio Ludueña. El mismo tuvo lugar
en Buenos Aires desde el 19 al 23 de noviembre 2007 en el
Centro Cultural Borges y el Ministerio de Cultura del Gobierno
de la Ciudad.
Estructurado
a través de seminarios y mesas redondas, fue organizado
por el ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires, el Centro Cultural de España en Buenos
Aires (CEBA) y la Agencia española de Cooperación
Internacional (AECI).
La
coordinación estuvo a cargo de la Arquitecta Andrea
Cerletti y los temas desarrollados fueron: “Tarzan,
Peter Pan, Blade Runner. Relatos de juventud en la era global”,
“Infancia y juventud, “Paisajes para una nueva
ciudadanía”, Niñez y amparo simbólico
en las coordenadas de la época”, “Lo universal(izado),
lo colectivo y lo singular(izado)”,
“Identidad, consumos culturales y participación”,
“Nuevas tendencias sociales en la niñez, familia
y consumo”, ¿Hackers o Hikkomoris? Infancia,
consumo cultural y nuevas tecnologías”, “Migraciones
y diversidad cultural: jóvenes latinos en España”,
“¿Bandas latinas o asociaciones culturales? Latin
Kings en Cataluña”, “Experiencias juveniles
de lo político, la disputa entre ser y estar en las
instituciones” y “Estudios sobre infancia y juventud
en Argentina”.
Expusieron,
por España Carlos Feixa de la Universidad de Lleida,
y por Argentina: Perla Zelmanovich y Pedro Núñez
(FLACSO), Mariana Cháves (Universidad de La Plata),
Chiqui González (Secretaría de Cultura de Rosario),
Shila Vilker y Marcelo Urresti(Dirección General de
Juventud CGBA), Ricardo Hermelo(Gallup), Andrea Szulc (UBA-CONICET)
Y Carolina Hecht y Rurh Kochen (Centro Capacitación,
Niñez y adolescencia GCBA).
Las
jornadas fueron intensas y se destacó la profundidad
alcanzada tanto en los estudios presentados, todos de gran
interés y significación, como en los debates
resultantes. Tal vez sea menester en futuros encuentros, y
así lo propuso DAC a los
organizadores, amalgamar tareas para que los puntos de vista
de uno y otro continente, como en este caso, aporten una visión
más conjunta y complementaria de ambas realidades en
su resolución final.
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| IBERMEDIA
Llamativa
modificación al acuerdo latinoamericano de coproducción
cinematográfica
El texto original del Acuerdo, aprobado por la Argentina mediante
la Ley Nº 24.202, exige en su Artículo Sexto que el
Director de la película sea “la máxima
autoridad artística y creativa en la coproducción”
y no autoriza en su Artículo Quinto las coproducciones
financieras.
Curiosamente
ahora en el texto de ese Convenio que difunde el Programa
Ibermedia dichas exigencias han desaparecido sin que los motivos
y el fundamento legal de esa alteración sean aclarados.
Consultada la Cancillería Argentina, informó
que no existe modificación alguna a ese Acuerdo, ni
realizada ni en trámite. O sea que nuestro país
no podría reconocer lícitamente una coproducción
que no se ajuste a la Ley aprobada por el Congreso de la Nación.
Siendo
los derechos del Director de cine objetivo primordial de DAC,
nuestra entidad se dirigió entonces a la presidencia
del INCAA mediante nota del 12/11/07,
solicitando información respecto de las mencionadas
alteraciones. Y (amparados por el decreto 1172/03 que garantiza
a toda persona acceder a la información pública),
por nota del 3/12/07 requerimos formalmente si se han reconocido
a la fecha coproducciones en virtud del Acuerdo Iberoamericano
de Coproducción Cinematográfica, en las cuales
no se hubiere dado cumplimiento a las exigencias oportunamente
aclaradas, solicitando a la vez autorización para extraer
copia de los expedientes que pudieran encontrarse en tal situación.
El
organismo respondió por nota del 27/11/07 a través
de su Gerencia de Asuntos Jurídicos, manifestando que
aprobar o desechar tratados concluidos con las demás
naciones y organizaciones internacionales corresponde al Congreso,
pero que no es posible desconocer las referidas ‘enmiendas’
suscriptas cuya aplicación decidió por unanimidad
la Conferencia de Autoridades Cinematográficas de Iberoamérica
(CACI) reunida en Buenos Aires
el 18 de Julio de 2007.
Lo
cierto es que, opinión jurídica aparte, para
introducir las citadas ‘enmiendas’, las autoridades
del INCAA no realizaron ningún tipo de consultas con
las entidades representativas de la Industria Cinematográfica,
por lo menos con las del sector de los directores.
DAC está recabando asesoramiento
legal para continuar con su reclamo en nombre de quienes dedicamos
nuestra actividad a que el cine, además de un negocio,
también pueda ser considerado un arte.
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InfoDAC
/ 68 | DICIEMBRE DE 2007
DAC | DIRECTORES ARGENTINOS CINEMATOGRÁFICOS. Asociación
fundada el 23 de julio de 1958
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